NO FUISTE FUGAZ (Poema 374)
Asoma en lo alto
El trigo del sol,
Se amasa el pan de los días
En molinos de eternidad,
Mientras florecen
Las esperanzas
En jardines regados
De suspiros de luz.
Esta pertinaz ilusión
Golpea las ventanas del alma
Como un viento sagrado,
Que refresca, que alivia.
Y yo invento palabras
Como otra forma de caricia.
Después de tanto tiempo
¡ Qué poco va quedando
De nosotros!
Y sin embargo¡ es mucho!
Al igual que las flores
Somos felices,
Ya, sin preguntarnos nada.
Es que aún recuerdo,
Cuando te vi
Brillar por primera vez
Y te elegí, entre todas
Las estrellas;
Cuando nunca había visto
En mi vida, el cielo así
Tan de cerca.
Me deslumbré para siempre
Y para mi bien








