¿QUÉ DIJO? (Poema 376)
Éramos amigos del sol
Y de la luna,
Reteníamos al viento
Que se nos ha escapado
Por algún agujero,
Que no supimos ver
¿Quién no sabía algún verso
Para recitar en el momento
Oportuno? Es que la poesía
Estaba en la mesa de luz
Hablándonos al oído
De cosas bellas u horribles,
Inalcanzables o cotidianas,
Pero era parte de nuestras vidas
¿Por qué la poesia se fue
Tan lejos?¿ Tan alto, como
En los estantes de las librerias?
¿Quién le escribe al corazón?
Hay palabras, que ya nunca diremos
Los poemas deberían ser palas
Para desenterrar tesoros ocultos
Y ponerlos al alcance
De cualquiera,
Un faro para el náufrago
Que al menos lo oriente:
De este lado está la orilla
Para allá el infinito.
Un vendaval, un sacudón
Contra la apatia,
Un despertador de las emociones más esenciales
Más primitivas
Un plato exquisito
Para compartir, suave
Para acariciar los sentidos,
O picante, para despertar
Una sed insaciable,
Amasado con las propias manos
Y cocinado en el punto justo
Y que el poema te responda
O te cuestione, te arrastre
O te haga volar,
Te derribe con un directo
A la razón
O te despierte de una vez
Pero que no se encierre
En un salón de academia
A gozar solito y solo
Y que al terminar de leerlo
No preguntemos al de al lado
Como en el cine








