UN LAMENTO (Poema 359)
Una sorda languidez
Me ocupa el alma
Se calma, mi fuego
En el crepúsculo.
Hoy canto mucho menos
Como un pájaro cansado,
Y a poco de volar
Extraño el nido;
Ya juntan telarañas
Las valijas del viaje
Eternamente postergado,
Como el encuentro
Con amigos que se fueron
Del barrio, del mundo,
De la vida...
El aire se va llenando
De nostalgia, en lugar
Del eco de sus risas.
Por eso a veces me invade
Una tristeza insuperable
Como de perro sin dueño,
Entonces me cuelgo del cuello
Un relicario de sombras
Hojeo algún álbum
De fotos muy queridas
Y empiezo a escribir
Como el viento
En las dunas de asfalto,
El lamento de que algo

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