LO QUE NO MERECE EL OLVIDO (Poema 363)
Sentados en el corazón
De la noche,
Las palabras nos parecían
Más serias, más dispuestas
A ser ciertas, a ser creídas.
El rito del fuego
Completaba una escena
Que, aunque repetida
Nos maravillaba siempre
Como la primera vez.
En aquel tiempo,
La vida era más sencilla
O eso nos parecía:
Jugar al veo-veo
A descubrir figuras
En las nubes,
Encontrar la Cruz del Sur
Las Tres Marias,
Fantasear con un año dos mil
Lleno de robots y autos voladores
Leer cuentos de aventuras
Y las historias que inventaba el viejo,
Las hazañas del perro Coronel...
Hoy evoco esos años con ternura,
Perduran en mi
El eco de sus voces,
Pero inexorablemente
El tren del tiempo
Sigue su marcha
Y nos separa
En alguna estación.
Sólo me queda el recuerdo
Algún libro, deshojado ya
Y estos versos
Para que perviva

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