OTRO INVENTO DEL TANGO (Poema 382)
Una llovizna tenue
Como sin ganas de caer
Le moja la cara
¡ Es todo tan gris!
Una tristeza sin razón
Le invade el alma,
Hay tanta gente apurada
Cruzando la avenida,
Bocinas, gritos ¿música ?
Más gritos, pájaros que huyen...
Hoy la noche parece más oscura
No ve la luna, caminando
Por su cielo, guiando sus pasos
Alumbrando las ventanas.
Llega a su casa, con algún
Recuerdo atorado en el pecho.
Abre la puerta y ni un perro
Corre para recibirlo,
Sólo algún libro viejo
Abierto sobre la mesa
Y todo ese perpetuo desorden
Que le hace compañía.
La soledad, amigos mios
¡ Es otro invento del tango!
